Tenías razón. Tener vergüenza es aburrido.
Es aburrido ir por la calle y vestir como los demás, hablar no muy alto para no alterar las conversaciones ajenas, seguir dietas equilibradas y bajas en azúcares y grasas saturadas, seguir horarios, llevar el tiempo incrustado en la muñeca y no saber que somos esclavos de él, es aburrido escuchar la misma música un día sí y otro también sin descubrir estilos diferentes que jamás te propondrías meter en el iPod.
Es aburrido hablar del tiempo que hace hoy y de los exámenes, es aburrido ducharte sin cantar, andar bajo el sol sin cerrar los ojos y sentirlo o dormir sin abrazarte a nada.
Es aburrido hablar de poesía con quien no ha abierto un libro en su vida por voluntad propia, es aburrido mirar con los ojos y no con el alma, es aburrido hacer el amor a escondidas y reírte de la gente a plena luz del día, es aburrido no escribir sobre lo que sientes o piensas, es aburrido no pensar en qué es lo que te define A TÍ y te hace ser especialmente diferente de los demás.
Es aburrido no hacer deporte, no escribir en pleno viaje de bus en el que el paisaje es la mejor inspiración, es aburrido no volver a ser niño cada vez que compartes un trozo de tu vida con tus amigos.
Tenías razón, hay muchas cosas que nos atan a la realidad sólo para que siga en funcionamiento y no me daba cuenta de que sólo el desorden crea la vida más perfecta, más sencillamente especial.

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