lunes, 4 de agosto de 2014


NECESITO QUE ME HABLES DE LUNARES

Necesito que me hables de lunares.
Los lunares me gustan y me inspiran
y por eso quiero escribir sobre ellos (me recuerdan a las estrellas).
Sin embargo, no existe ninguno que roce los labios, ninguno que asome por el tobillo,
ni siquiera ninguno entre costilla y costilla. Quizás por eso cuesta tanto hablar de ellos.
Incluso he pintado algunos en mi cuaderno,
de diferentes tamaños.
Todos desperdigados, para hacerlos más reales y así dejar que el boli termine su trabajo.

No sé qué ha ocurrido esta mañana, pero todos los lunares que un día afloraron en mi piel, se han marchado, y otros se han mudado a otro lugar, traviesos.

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