NECESITO QUE ME HABLES DE LUNARES
Necesito que me hables de lunares.
Los lunares me gustan y me inspiran
y por eso quiero escribir sobre ellos (me recuerdan a las
estrellas).
Sin embargo, no existe ninguno que roce los labios, ninguno
que asome por el tobillo,
ni siquiera ninguno entre costilla y costilla. Quizás por
eso cuesta tanto hablar de ellos.
Incluso he pintado algunos en mi cuaderno,
de diferentes tamaños.
Todos desperdigados, para hacerlos más reales y así dejar
que el boli termine su trabajo.
No sé qué ha ocurrido esta mañana, pero todos los lunares
que un día afloraron en mi piel, se han marchado, y otros se han mudado a otro
lugar, traviesos.

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