sábado, 16 de noviembre de 2013
Besarnos hasta borrarnos la identidad
Enamorados del descontrol,
dieciocho años,
poca cautela,
muchos condones,
muchas lagunas,
su momento;
reír, llorar, bailar hasta que se nos carguen los gemelos,
ahogar los desamores en Vodka,
gritar a los árboles,
correr con la música a tope,
besarnos hasta borrarnos la identidad,
equivocarnos, ensuciarnos, perdonarnos,
intercambiando olores,
buceando bajo las sábanas,
descontrolarnos,
impidiendo el paso a la rutina,
querernos, olvidar los problemas,
suena utópico a veces,
pero me gusta tener dieciocho años. "Y, ojalá,
ojalá como dijo aquel filósofo, el tiempo sea cíclico" y podamos reencontrarnos
dentro de 100 años y tengamos la oportunidad de volver a vernos
en los bares, y de reír, llorar, bailar
hasta que se nos carguen los gemelos,
de ahogar desamores en Vodka,
gritar a los árboles, besarnos hasta borrarnos la identidad...
Y arrepentirnos de todo entre carcajadas
durante la penúltima canción de la noche
en la que todos volvamos a estar locos como en 100 años antes.
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